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sábado, 24 de enero de 2015

El Arte de escuchar...se a uno mismo.

^^ Estoy contenta porque esta es mi última entrada aquí y por fin puedo hablar de una aplicación práctica, de una herramienta, aunque no estoy nada de acuerdo con lo de los métodos, si me he fijado en lo que hago yo y en qué me baso. Así pues mi intención es que os sirva de inspiración.

La teoría en la que me baso es en la siguiente: el yo es construido por sí mismo, el yo cambia constantemente y puede cambiarse a sí mismo conscientemente. La realidad de nuestro yo se conforma mediante el lenguaje. Por ejemplo sabemos que cada vez que recordamos lo que hacemos es reconstruir, cada vez que recordamos quienes somos nos reconstruimos y nos autodefinimos mediante palabras. Nos autodeterminamos con nuestras palabras, nos autocondicionamos con ellas.

Uno de los condicionamientos es ese que precisamente acabo de señalar: creemos que no podemos cambiar, que somos así y no ha manera de que las cosas que nos duelen nos dejen de doler. Cada vez que nos decimos a nosotros mismos "no puedo" nos impedimos el poder hacerlo. No estoy hablando de ser capaces de saltar una valla de tres metros, sino de, por ejemplo, resolver un conflicto interior.

De todo esto se sigue que cuando uno dice "no puedo" lo que realmente quiere decir es "no quiero". Y de una manera u otra acabamos cayendo en la mentira del tiempo diciéndonos: "cuando pasen dos meses, entonces estaré bien", o "si cambian las cosas exteriores y se fijan a mis criterios (que son rígidos, todo lo contrario de la realidad que está en constante cambio) entonces si estaré bien" o "dependo de los demás para estar bien, cuando ellos cambien yo estaré bien". Nos ponemos un requisito exterior a nosotros mismos pero sobre todo un margen tiempo.

Cambiarse a uno mismo es un acto instantáneo. Pensar que no lo es es condicionarse a que no lo sea.
Si pienso que es muy difícil para mí, será muy difícil para mí. Por tanto no quiero que sea fácil para mi, necesito un tiempo. Y entonces como si desenrrollaramos una alfombra roja la recorremos lentamente con dolor hasta que un buen día decidimos que ya es suficiente.

Es decir, creemos que cambiar nuestro yo es un acto lento y difícil, y que requiere tiempo.

Pero el tiempo no existe en nuestra realidad mental. El yo es una energía materializada a la que podemos darle la forma y color que queramos y cuando queramos. Es decir, no es que cambie, sino que muta.

Entonces cada vez que nos atragantemos en un problema: " he cortado con esta persona pero siento que la amo y por tanto, he de querer volver con ella" la proposición sería "la amo, me ama, luego ha de ser mi novia, pero ella no quiere" "Si ella no quiere entonces no debería seguir amándola" "no puedo evitar que me duela"

Veamos la primera proposición: "amar se sigue de establecer un contrato de pareja" ¿de dónde ha salido eso? "Es lo que se supone" es lo que se ha aprendido, cambiémoslo "amar no va seguido de establecer un contrato de pareja" y por tanto "el que ella no quiera establecer un contrato de pareja no impide que podamos amarnos",  "sí puedo evitar que me duela, la amo incondicionalmente" "amor es libertad".

    Este ejemplo no se queda aquí porque dentro del aprendizaje de que amar va seguido de un contrato de pareja puede estar el condicionamiento de que "no puedo amarme a mi mismo sino es a través de otra persona" "No se ha de estar solo, no puedo estar solo conmigo mismo" "Se supone que tengo que tener una pareja en mi vida, soy un fracasado si no la tengo" "si se acuesta con terceros entonces implica necesariamente que no me ama". Etc, etc, etc...

 Me ha costado elegir un ejemplo y la verdad es que no hay que hacerle caso estricto al que he puesto ya que lo que ocurre dentro de nosotros solo lo puede saber uno mismo y lo que he escrito es bastante artificial, pero es para darlos una idea de cómo funcionaría. Pero sobre todo destacar que el proceso consiste en ir a la raíz del problema que sería llegar hasta la proposición que no estoy poniendo en duda que en este caso sería "la amo, me ama, luego ha de ser mi novia" o el, para mí el más importante, "no puedo" o "esto tiene que ser necesariamente así".

  Es un ejercicio de cada uno, un esfuerzo por ser sinceros y quitarle capas a la cebolla hasta encontrar el pensamiento cuya existencia implica todo lo demás, todo lo que nos genera dolor a corto o a largo plazo, porque un esquema de pensamiento puede funcionar si por ejemplo en relación con otra persona ésta lo comparte, pero tarde o temprano todo lo rígido, muestra su vulnerabilidad y su poca adaptación a un ser siempre cambiante, tanto uno mismo, como el resto del todo.

   Hay imágenes rígidas sobre esto último que pueden hacernos verdadero daño, como las imágenes de nosotros mismos como seres impecablemente buenos o irremediablemente malos. Este tipo de juicios morales que nos aplicamos olvidando por completo que la naturaleza es amoral sobre todo desde esta perspectiva tan "religiosa" terminan por crear una mentira. Por un lado vamos a cometer erorres si o sí "fallándo" a nuestra idílica imagen entonces trataremos de arreglar la disonancia cognitiva o bien mientiéndonos para seguir manteniendo la imagen, o bien mintiéndonos manteniendo la imagen contraria: que somos "irremediablemente malos". Y lo mismo ocurre para la imagen negativa.

  No somos lo que creemos ser, no somos una cosa estática, fija. Somos lo que queremos ser. Podemos ser como queramos. En el cerebro no hay una mini Marta perfectamente conformada, hay energía, cuyos patrones de tránsito por el espacio físico del cerebro son increíblemente cambiables y flexibles. La capacidad de compensación de un déficit neuropsicológico, la capacidad natural de cambiar radicalmente, la capacidad de adaptarnos y ser....una vez más....como el agua.


 Somos creadores.


Un besico ¡y a cuidarse! y sobre todo no olvidar que esta obra de arte que somos cada uno es infinita, no se puede acabar, el arte nunca acaba, siempre se puede perfeccionar más o tirarlo a la basura y crear uno nuevo. El amor nos permite ser creativos. Cualquier conflicto que tengamos hemos de mirarlo con el mismo mimo con el que miraríamos el de otra persona, el de nuestro hijo, con el mismo mimo con el que miraríamos a nuestro yo de pequeños, comprendiéndonos, amándonos, viendo lo arbitrarios que son los pensamientos en tanto que son esos pero podrían ser otros.

  Estar mal porque estamos mal para mí significa que nuestro corazón le dice a nuestra mente ¡Para ya idiota! (dicho así con cariño) "Déjame latir tranquilo que me estresas con tus tonterías" "¡Estoy intentando vibrar con el mundo y amarte y tú venga a presionarme para que no lo haga!" luego nos relajamos, la mente en blanco y el alivio del corazón se escucha en el universo entero.




OBRA
La vida nos da una piedra
tosca, cuando entramos
en su taller difícil.

Hay que tomar cinceles
y cincelar sin tregua
hasta dar al pedrusco
la forma artística, perfecta.

Sucede que no siempre el escultor
logra el milagro,
pero es bastante gloria que la muerte
lo encuentre cincelando,
cincelando...


Jesús Orta Ruiz



¡Hasta siempre!


jueves, 15 de enero de 2015

Aterrizando

A lo largo de las tres entradas que he escrito en el blog la verdad es que he resumido mucho lo que pienso sobre el ser humano y cómo se relaciona con el medio a través del lenguaje.

¿Pero qué se puede sacar en claro de todo lo que he escrito? ¿Qué tiene que ver todo eso con el "Arte de escuchar"? Ya veis que incluso quería cambiar de tema, pero todo en esta vida está relacionado como intentaré mostraros.


De lo que quería hablar ahora es de cómo los conceptos nos dirigen la vida, pero recapitulemos, Ya hemos visto que la identificación férrea con algo (yo mismo, una ideología concreta), por el mero hecho de ser un acto divisor, oponente, va a crear conflicto. Ejemplo:


- Esto me gustaría que me lo confirmaras tú. Si yo en algún momento de la discusión salgo y te digo "¡es que tienes ego!" ¿cómo te sientes tú?
- Intento integrar las cosas hasta que no, y si es que no, digo que no.
- Pero como te sientes,  no lo que intentas.
- Siento que la que tiene ego eres tu.
- Efectivamente, de hecho, esa frase en medio de una discusión acalorada solo la puede decir mi ego. Todo lo que te diga dentro de una discusión acalorada, va a ser así, va a sonar así, aunque a mi lo que me gustaría...porque realmente mi intención de decirte eso no es exactamente que me des la razón y pare la movida y salga yo ganado porque te he dicho que tienes ego, es un grito que lanzo de repente para decir, por favor, mira, osea...es la señal de que soy consciente de que estoy teniendo un ego como un castillo y de que tú también y todo esto va a acabar en desastre.

- Yo que sé, yo solo te había dicho que viésemos la película de Itman y tu me dijiste que no y dije ¿porque no? y yo te hable del kung fu, y llegamos a ese punto.

- ¿Qué, qué quieres decir con eso?

- No sé que es como si tuvieses un muro constantemente contra mi.
- ¿Dénde tengo un muro?
- Ahí ahí
- Ni ahí tampoco. Es que son cosas muy arbitrarias, además yo creo que son cosas que se generan de forma natural, en cuanto tu haces algo...

- Cuando la ruleta da 26 negros seguidos, algo esta pasando extraño.
- Pues si eso es lo que te estoy diciendo
- Pues eso extraño eres tú ¿Entiendes?
- Que nooo
- Si me estas dando 26 negros seguidos?
- Nonono
- Ahi yo...
-Pero X eso no es de lo que estábamos hablando.
-Bueno.
- Te has desligado totalmente ¿Estás bien?
-No sé, no sé. 
- ¿Quieres que dejemos de hablar?
-Siento que esto es un juicio.
- ¿Por qué?
- No sé, lo siento. A lo mejor por mis movidas, no sé.
- Ambos sabemos que si nos lo tomamos a lo personal, ni podemos avanzar en el tema y probablemente acabemos en una discusión.
- No me lo tomo a lo personal, ¿De qué estábamos hablando? se me ha ido.


Por mi experiencia, cuando entre dos personas uno coge el papel de defensa o de atacante aumenta la probabilidad de que la otra persona coja el rol opuesto por eso digo "Además yo creo que son cosas que se generan de forma natural, en cuanto tu haces algo..." De hecho ya ahí yo empecé a ser yo y lo que le sigue a ese fragmento es una discusión, quizá me anime y suba la hora y pico de conversación. 

   Otra cosa a destacar es una posible solución que planteo cuando ya dos personas se lían a egos: en cuanto uno de los dos es consciente de ello dar una señal, una palabra clave conocida entre ambos, para propiciar una metacognición de la situación. Yo le contaba a mi conversante que mi intención de soltar en mitad "¡tienes ego!" en principio venía del impulso de pararlo todo, pero obviamente es un fracaso por lo menos en mi caso. (:

Pero sé de parejas que hacen eso: una señal de stop, de consciencia. Y todo freno con cariño, toda pausa va ha hacer que los participantes de una conversación procesen sus emociones y piensen con mayor claridad.

 Así que como iba diciendo, los problemas de comunicación son problemas de empatía, una empatía y comprensión que queda comprometida bajo las gafas del ego.Quitarse las gafas proporciona una amplitud de visión y comprensión hasta el nivel del que trata Jesús en su entrada sobre lo inefable.

Y ¿Cómo quitarse las gafas? Métodos hay tantos como personas, es lo que la gente diría como que "cada uno tiene su propio camino espiritual". En la entrada de Jesús se comentan algunos propuestos por personas interesadas en llegar a "elevarse", "iluminarse". Pero os cuento mi experiencia personal.

 Mi camino empezó cuando nací, pero digamos que fui consciente de que tenía un camino nebuloso que seguir hace dos años cuando, gracias a un amigo que se convirtió en mi gurú por antonomasia, cayó en mis manos un libro de Krishnamurti. Es curioso porque el día en que me lo prestó le dije algo en lo que me he tenido volver a parar hasta ser consciente del todo y es una paradoja: él comentó, como de hecho así es, que Krishnamurti es un filósofo que habla básicamente de que "la verdad es una tierra sin caminos", que no hay que seguir método alguno de nadie, que cada uno ha de buscar la verdad por sí mismo; y yo le dije más o menos "pero el método de Krishnamurti ya es un método". 

Krishnamurti no da reglas, trata de contarte la verdad mediante el examen de lo que no es verdad, para así poder llegar a lo inefable que comenta Jesús. Pero tanto a mis amigos como a mí nos pasó que caímos en tomarnos sus enseñanzas como un método.

Es indudable el valor didáctico de leer a Krishnamurti y de hablar con gente que investiga en sí misma, pero todo tiene sus límites, y una vez más, el lenguaje muestra su cara más sutil.

Estas navidades terminé una relación formal de pareja, porque éste amigo en común me hizo consciente de ciertas enseñanzas de Krishnamurti que comprendía y compartía intelecualmente muy bien, pero que para nada había puesto en práctica. Y es aquí donde voy a hablar de cómo los conceptos dirigen nuestra vida.

En este trío: mi expareja, "mi gurú" y yo, existían dos opiniones opuestas y una Marta confusa.

Por un lado estaba lo que había entre mi expareja y yo: amor como sentimiento ineludible, y un concepto: el concepto de pareja.

¿Qué implicaba este concepto en mi cabeza?

Para empezar un novio ideal. Que como ideal es prácticamente imposible que se de en la realidad (aunque sorprendentemente para mí tengo amigos que sí creen que es posible encontrar a "tu media naranja").

Entonces qué pasaba, que no había igualdad entre mi concepto de novio ideal y el real. Eran prácticamente opuestos,  eso sí, en los aspectos más superficiales quizás. Yo me decía que como amigos no tendría ningún problema con él puesto que no habría una dependencia emocional de manera tal que si hace algo que no corresponde con mi ideal, no me duela. Yo era consciente de esto hasta el punto de que ya lo que me dolía era que me doliera, porque no tiene por qué dolerme. 

¿Qué cosas nos duelen debido a nuestro apego en una relación?
Pues básicamente nuestras expectativas acerca del comportamiento de la otra persona, los esquemas de cómo tienen que tratarnos, cómo tiene que ser un amigo, cómo tiene que ser una pareja y qué miramientos tienen que hacer por ti y sobre todo la creencia de que esas otras personas comparten los mismos conceptos que compartes tú.

Un ejemplo de esto entre hermanos:

- Al principio de curso te empecé a ayudar en todo, a cuidar de ti, hacíamos la compra juntos y de repente un día me dijiste que ya no querías hacer la compra juntos y que "¿Por qué me cuidas?" y eso me dolió.

- ¿Por qué te dolió?

- Mmm no sé, porque los hermanos se cuidan es lo normal.

- Pero ahora trata de empatizar conmigo ¿por qué crees que te dije eso?

- Mmm no lo sé, no se me ocurre, no lo entiendo.

- Pues porque yo quería más independencia, tú no tienes por qué cuidar de mí, yo tengo que cuidar de mi misma.

 Él creía que yo compartía el esquema de que es normal que mi hermano me llame sobre las doce de la noche para que vuelva a casa en mi primer año de carrera o que es normal que tenga que especificarle siempre a donde voy y cuando vuelvo.

Son constructos a los que nos aferramos, gafas con las cuales miramos el mundo esperando que se cumplan las cosas tal y como nosotros esperamos que ocurran. Los constructos como gafas de pasta dura, de tan dura, es frágil, es fácil de agrietar.


 Entonces por un lado estaba el apego. El apego, en mi intuitiva opinión, se trata siempre de un apego a un concepto, a una imagen. En mi caso mi apego era al concepto de seguridad que mi pareja representaba. Ese apego se alimentaba del miedo a estar sola. ¿Ese miedo de donde viene? de condicionamientos varios que fueron decisivos para alentarme a cortar, ejemplos:

- Soy una niña y por tanto necesito la protección de un hombre.
- He de tener una pareja sí o sí en la vida, con la que casarme y tener hijos.
- Esa pareja sí o sí tiene que ser él.
- Sí cortamos se me viene el mundo abajo. No soy nada sin él.

Sobre todo fue el darme cuenta de que yo no había elegido el hecho de querer tener pareja, vivía con la idea ya metida en la cabeza y jamás la había cuestionado, de esa manera al menos.

Claro este análisis era la visión de mi amigo que yo realmente veo y comparto ahora y entonces, pero había algo que me decía que me estaba dejando influenciar por él, que yo realmente quería seguir con mi expareja, y cuando quedaba con mi expareja me costaba mucho conectar con las ideas que me decían de cortar y luego sentía que estaba muy influenciada por él, por ambos. Hasta tal punto, que mi cabeza un día explotó.

En mi mente se anuló tanto una posición como la otra, me parecían igual de válidas, uno me hablaba en términos mundanos y el otro en términos de lo correcto y elevado. Sentí que no estaba eligiendo por mí misma, y no fue hasta cortar del todo, ya lejos de ambos, cuando por fin he sentido que yo soy la crea mi propio camino. Ahora es cuando puedo realmente enfrentarme a esos constructos y dudar ¡y dudar de dudar! Hay cosas de mi querido gurú que para mí son ciertas ¡pero solo lo he podido saber intentándolo por mí misma! 

¿La enseñanza más importante? Amate a tí mismo, como amarías a tus hijos, como cuidarías a tu pareja o a tus padres. Nada de "medias naranjas" ¡Naranjas enteras! y duda, duda de aquellas cosas que tienes más afianzadas, ve a por aquello que te da miedo. El miedo es una señal de que es por ahí por donde tienes que tirar, es una puerta que tienes que atravesar, que desaparece tras atravesarla y que esconde una sorpresa.

Pero volviendo al tema de cómo escuchar, voy a intentar transmitiros cómo veo.

Para mí Marta es una marioneta, es mi marioneta. Es una marioneta cambiante, es mi creación y es como el agua. Es difícil que la marioneta se de cuenta de la mano que la mueve y que no se crea única y no sea consciente de que cambia constantemente en función de la información que recupere de su memoria y las fantasías a las que se someta "pensando en las musarañas". Es difícil porque el ser en su totalidad está condicionado, pero poco a poco uno se va dando cuenta de este condicionamiento y es gráficamente como un muro que retiene el agua, vas quitando piedra a piedra, va saliendo poco a poco el agua, hasta que ya no hay división, ya no hay gafas, tan solo unidad y comprensión.



Comprensión de que ni mi expareja ni mi gurú están equivocados. En otras palabras comprensión de que todo está bien. 

Por eso me gusta el vídeo de Gloria y Rogers. Por que Rogers no impone un punto de vista, consigue que Gloria llegue a donde ella quiera llegar, a donde tenga que llegar, que nadie lo sabe, ya que nadie puede dirigir su vida por ella. 

 La figura del terapeuta es la figura del espejo. En realidad, paciente y terapeuta son espejos, cuanto más limpio, más transparente sea el espejo en que se ve reflejado el terapeuta, mejor. Se me ocurre que es como lo que pasa al poner un espejo frente a otro...A donde quiero llegar es que cuando uno se ama a sí mismo, lo cual conlleva amar todo. puesto que el amor, por más que queramos encerrarlo, es un sentimiento expansivo que tiende a la unión, a la unificación, a conectarnos con el todo, con este instante también (de ahí su relación con la meditación y el tantra). Cuando uno se ama a sí mismo, no da, sino inspira. Una persona así no tiene que explicar qué es el amor pues es el amor mismo. Y desde ahí comprende, comprende infinitamente todo. Para mí es como comprender el ying yang. Hay un equilibrio, todo está bien.




Cuanto más inspire, más fácil será para la otra persona ver en ese espejo un relejo de sí misma que la ama y la comprende infinitamente. Es como que eso es lo que la hace conectar con ella misma. Puesto que todos nos amamos, ya que el amor es la fuerza que nos impulsa a querer seguir vivos.

Y el cómo vivamos, bajo qué conceptos, ideologías, eneatipos etc realmente da igual. Porque un ser cuando nace, no viene al mundo con nada de eso, es un ser natural y por tanto amoral. Todo le parece bien puesto que todo es vida, todo es conectar con la alegría de este instante en el que estamos vivos y ser conscientes de que lo estamos por mero azar. Conectar con la alegría de existir que no coincide con nuestro concepto de "estar bien" o "estar contentos". 

Por último decir, o remitirme mejor dicho a mi entrada de "Somos naturaleza" puesto que esa es la sensación que se tiene.


Ahora el profesor me regañará otra vez porque a lo mejor no he dejado claro qué es lo que hay que hacer. Yo creo que consejos al menos he dado y como dice Antonio Machado: 

" Doy consejo, a fuer de viejo:
nunca sigas mi consejo.

Pero tampoco es razón 
desdeñar
consejo que es confesión."


Cualquier comentario será bienvenido....

PD: ¡Os amo mucho! ^^

martes, 30 de diciembre de 2014

Ya no somos dos mentes sino una

Voy a hacer una cosa que me encanta: CAMBIAR. (La siguiente entrada ya no hablará de esto, pero al final me he liado y me he puesto a terminar lo que empecé)

Al fin y al cabo el tema de las discusiones lo está llevando otro grupo en el blog y lo que tenía que decir al respecto lo he dicho en mi primera entrada: en una conversación una persona al identificarse con su argumento toda refutación del mismo la sentirá como que están anulando a su propia persona, y todo apoyo positivo a su argumento, lo sentirá como la exaltación de su persona. En términos vulgares, le hieren o le elevan su ego. De manera que la conversación se convierte en algo así como una lucha cuerpo a cuerpo donde si no estás conmigo, eres mi enemigo. Para ver esto solo tenemos que sentarnos a ver un debate de telecinco (no os aconsejo verlo durante más de 5' y tampoco tarda mucho esto en aparecer). Todo esto está mediado por fórmulas, por los patrones que uno cree que ha de seguir en un contexto determinado, pero, en mi opinión, en última instancia, aparece eso.

  Entonces ¿Cómo vamos a establecer una conversación sobre una opinión nueva o propia sin que la otra persona afronte la cuestión siempre desde sus cánones, sin que niegue a priori todo lo que le suene extraño? Y más aún ¿Cómo una conversación sobre lo que siente una persona va a ser fructífera  si enseguida se van a establecer los roles de agresor-víctima o no va a haber imparcialidad?

Para escuchar hace falta primero empatía mutua, que es una forma de desidentificación con uno mismo. También es necesario que las ideas no se tomen como producto final, como verdad eterna, y sin embargo, al recibirlas, para comprenderlas, y aquí quizá también se necesite la empatía, hemos de suspenderlas en el aire como si fueran posibles, como cuando imaginamos mentalmente una figura en el espacio e imaginamos si encaja o es factible, primero tenemos que darla por posible para poder trabajar con ella. Una refutación categórica sin ese paso es sencillamente un índice de que no está habiendo comunicación. Ejemplo:



- Bueno, vamos. Te voy a contar, osea, quiero poner de manifiesto tanto cómo pienso que dos personas pueden llegar a tener una conversación comprensiva y que se escuchen mutuamente y que esa conversación trate de lo que implica no escucharse.

- Jumm

- ¿Sabes? Osea que es un poco como todo a la vez.

- No, vamos a hablar de lo que ocurre cuando dos personas no se escuchan.

- Ya pero para hablar de eso, tenemos que escucharnos.

- Claro.


¿Han visto ese no? ¿Que pinta ese No ahí...?

Y este es un ejemplo de esas fórmulas conversacionales que una persona puede tener en la cabeza:


- Pues eso cuando se habla, más que establecer verdades, más que establecer afirmaciones, la única manera de avanzar y que los dos sepamos algo, por lo menos más certero que lo otro, sería de alguna manera empezando que los dos poquito a poco a desgranar esa verdad. Y en esto entra un punto muy importante, porque bajo ese paradigma los dos vamos de la mano, ninguno de los dos sabe nada sobre este tema y vamos simplemente a indagar en él de la mano, de tal manera que ya no somos dos mentes sino una, la que esta pensando, entonces no cuesta tanto trabajo el hecho de pensar, el hecho de que tu argumento, aunque tenga peso personal y quieras tener razón, osea, tú no percibas, y no se de así en realidad el hecho de intentar tener la razón.

- Mola

- Entonces coges el/tu argumento en tu cabeza quitándole todo el valor personal que pueda tener y simplemente tomándolo como hipótesis verdadera.

- Tienes que confiar en que si yo ejerzo alguna tensión en la argumentación equis que hagamos va a ser en pos de ella misma y nunca va a ser una tensión fuera de ... ¿sabes? digamos fuerte, extrema o violenta ¿entiendes? entonces no tienes porque preocuparte, ahora que tampoco somos calculadoras, si uno se queda estancado o ve que el otro se queda estancado ¿por qué no pinchar para que sangre con su argumento?

- Es que no, no hace falta.

- ¿No? Si no hace falta yo no lo hago.

- Por que todo lo que se dice... La cuestión está en que todo lo que se dice se toma en duda.

- No lo hago.

- Tiemblan, las dos cosas tiemblan, entonces van juntos, van juntos de la mano, no hay uno que tenga que defender su argumento a muerte y que tú le tengas estrujar para que su argumento sea a muerte, porque no tiene valor el argumento en sí.

- Estupendo, entiendo el punto pero si es un punto de bloqueo por qué no aplicar otra manera ¿entiendes?

- La otra manera es que tú des tu opinión, simplemente, porque es una mente pensando, no dos ¿entiendes?

- Sí

- De tal manera que ya no estaría la relación de espejo, ni la proyección, ni nada.

- También yo debería de tener toda la información que tienes tú.

- No, te la doy.

- Más impresiones, más sitios donde meter la cabeza y mirar.

- E intentamos que esos sitios aparezcan en la conversación.


  Esta conversación (la prometida conversación) tiene un problema raíz que es que hubo conflicto desde el minuto uno porque la persona con la que dialogo no entendía que estaba haciendo (o no quería entenderlo, pues lo primero que digo en la conversación es sobre qué va a consistir) y sentía que no tenía ninguna teoría, o marco argumental sobre el que apoyarse para hablar sobre el tema. Digamos que sentía que no tenía seguridad en esta conversación.

  Por eso dice "También yo debería de tener toda la información que tienes tú"pero la manera en la que aquí se está planteando la forma en la que se da un conversación donde se explora un tema, es precisamente abordarlo creativa y conjuntamente sin que sea una mera confrontación de libros de texto.

  Por supuesto el fallo de esta conversación es el hecho de ser forzada, pero aún así se puede apreciar en ella cómo después de contar algo impersonal, la otra persona da una respuesta con mucho hincapié personal.

  Y también vemos lo que hemos dicho, la fórmula conversacional que tiene de presionar a la otra persona para ver hasta qué punto es capaz de defender su argumento. La aplicación sistemática de tal fórmula conlleva a que no se de cuenta de cuándo tiene delante a una persona que no está defendiendo nada y convierte la conversación, muy hábilmente por cierto (con lenguaje no verbal sobre todo), en un ataque personal por su parte y en la frustración de tener que defenderse por parte de la otra persona.

Y el lector ¿Qué fórmulas conversacionales tienes?

A veces pienso que las conversaciones vacías, estereotipadas son como cuando en un partido de ping pong la pelota va directa de pala de un jugador a la pala del otro sin caerse ni tocar el campo del otro y son como toques neutros porque no hay agresor ni agredido, pero es como un tanteo y en función de la confianza tanto en uno mismo como con la otra persona se tarda más o menos en meter un punto en el campo "enemigo". Me parece una metáfora bonita, porque la mesa de ping pong es un contínuo simplemente separada por una recedilla: al final siempre es un uno contra uno.


Os dejo un video de alguien que conoce muy bien esto:







Es para verlo, de verdad.







domingo, 14 de diciembre de 2014

Somos Naturaleza

Antes de escribir concretamente sobre el arte de escuchar, que aunque es mi propósito principal, se me hace incluso pesada la idea de escribir unas directrices o algo así, me gustaría dejar en esta entrada un inciso sobre el lenguaje en sí. Esta vez inspirada por Wittgenstein.

El lenguaje es una herramienta. Sólo y exclusivamente una herramienta. Pero también puede ser una trampa.

Para Wittgenstein la misión de la filosofía es "luchar contra el embrujo de nuestro entendimiento por medio del lenguaje". Nos enredamos en el lenguaje, muchísimo, pues es el lenguaje el que se determina a sí mismo, el que determina a su comunidad de hablantes. El lenguaje es la transacción bidireccional que se da entre el mundo exterior, una pizarra donde este lenguaje se muestra y el mundo interior. Pero las palabras nunca son la cosa en sí. Por eso "Marta" nunca es Marta.

A la hora de abordar el estudio de la consciencia se dice que hay un problema difícil que consiste en explicar los "qualia". Se suele definir un qualia como la cualidad subjetiva de una experiencia sensorial, como la rojez o el aroma de un flor, o el sonido chirriante de las bisagras de la puerta. No se trata de atributos físicos de estas cosas sino de la propiedad intrínseca de la experiencia misma que es privada e inefable. Por ejemplo, el color solo existe en nuestros cerebros, pero además cada uno lo experimenta de una forma única o por lo menos incomunicable. 

Enlazo esto con una de las tesis de Wittgenstein: la imposibilidad de un lenguaje privado. Los juegos de lenguaje: pertenecen a una colectividad y nunca a un individuo solo. Esto repercute en lo anterior, ¿Qué sucede con el lenguaje que utilizamos para expresar nuestras experiencias subjetivas, privadas, los qualias? ¿Qué sucede con los términos mentales como "dolor"?

La palabra dolor tiene un significado conocido por todos, pero yo solo puedo experimentar mi dolor, no el tuyo, no puedo saber si llamas "dolor" a lo mismo que yo. Para Wittgenstein el uso de la palabra "dolor" viene asociado a otra serie de actitudes y comportamientos (lenguaje no verbal) y que sólo valiéndonos de ello terminamos por asociar la palabra "dolor" a nuestra experiencia subjetiva y privada.

 Lo que cada ser humano experimenta es lingüisticamente inexpresable. Parece que tiene que haber algo más ¿no?

Una y otra vez nos encontramos con los límites del lenguaje. Los filósofos prueban su filo constantemente, y el tractatus de Wittgenstein y los efectos en su vida, son un ejemplo claro de ello.
En su filosofía se dice que la lógica es transcendental porque "la lógica establece cuál es el límite del lenguaje, del pensamiento y del mundo, y de ese modo se muestra el propio límite que, obviamente ya no pertenece al mundo, quedando fuera de ese ámbito de lo pensable y expresable". 

Ya sea mediante el pensamiento y sus límites o mediante la ausencia de él (la meditación por ejemplo) el ser humano se da cuenta de que se nos escapa algo.

Yo por mi parte tengo cierta intuición de que la verdadera transacción en una conversación por ejemplo, es emocional. Esa es la moneda de cambio. Un medio exterior que interactúa en el silencio con mi medio interior, y entonces ah, mi mente le busca palabras a esa emoción y me las cuenta, y a su vez esas palabras están asociadas a un contenido emocional que voy hilando con mi memoria...y que repercutirán en mi y en el medio externo, en una continuidad difícilmente divisible por un conductista. ¿Hasta qué punto puedo eligir lo que pensar?


En fin, aquí les dejo este pequeño texto que resume mis siempre limitantes, siempre insuficientes, siempre provisionales, ideas. Y espero que la próxima entrada trate sobre lo que dije que tenía que tratar :)


Somos naturaleza. Naturaleza consciente de sí misma. Vida es consciencia. Ya que la consciencia es reacción, mediación entre lo interno y lo externo, desde una célula viva hasta un cerebro humano.
La naturaleza logró crear un dispositivo tremendamente superviviente, para ello creó las funciones ejecutivas de la mente y creó el lenguaje simbólico, una forma de almacenar información que facilite el aprendizaje tanto propio como el de los niños pequeños.

Así, tenemos una mente flexible, abierta al mundo, que durante mucho tiempo dependerá por entero del medio y se dedicará exclusivamente a aprender. Así, aprende el lenguaje materno, asocia palabra y objeto, discrimina y de repente, se diferencia a sí mismo del resto. El lenguaje le ha proporcionado algo llamado “identidad”, su mente se esfuerza por captar la verdad del mundo, la esencia misma de las cosas, y el lazo más fuerte es su “yo”. Pero el lenguaje no es más que una herramienta, un mediador entre el mundo interior y el exterior. Hay un ente vivo ahí dentro que toma muchas decisiones (por “él”) y manda a ese espacio una copia eferente de esa decisión, y la traduce a la consciencia en palabras “le acabo de dar a un botón” y luego en ese espacio juega con los símbolos, con las palabras y almacena un aprendizaje sobre lo que le acaba de ocurrir. Del mismo modo coge las palabras del medio y las procesa, aprende de ellas cosas sobre el mundo exterior que determinan su mundo interior y viceversa, se hace a sí mismo consciente de que tiene hambre y en ese espacio flexible se detona el movimiento del pensar para resolver el problema de tener hambre, para ello utiliza su memoria y el presente que le rodea. El razonamiento es tan flexible que puede ir en contra de su naturaleza misma y decidir así, no comer o morir de hambre. De hecho, el lenguaje como el elemento más creativo del hombre que es, permite crear el concepto de finito y de su opuesto, el infinito, y, por tanto, permite crear la ilusión de que la cara del pensador es distinta de su nuca. Esto es, le permite al ser humano pensar que es un ente separado de la naturaleza.

La naturaleza consciente de sí misma soportando la posibilidad de dividirse en dos, un tal “fulanito” y ella en sí, la vida, la existencia, la consciencia en sí. Y encima el tal “fulanito” está tan ciego que no solo separa su mente de su cuerpo, si no del aire que le rodea, los objetos que le rodean, los seres humanos que le rodean, en fin, de toda la naturaleza que le rodea. Pues las delimitaciones las pone el lenguaje, nada más. Si nos quitamos esas gafas, todo es una homogeneidad rica en matices. Formo parte del todo, soy el todo. Soy naturaleza.

Hola mundo, somos.










domingo, 7 de diciembre de 2014

El arte de escuchar

Cuando decidí hacer el trabajo/escribir en el blog sola me propuse una cuestión muy compleja que quería abordar de manera más intensa y profunda de la que, finalmente, después del fracasado intento de haberlo escrito una y otra vez, a continuación esbozaré.

   El ser humano gracias a la ayuda que le proporciona el lenguaje para discernir entre las cosas y delimitarlas se diferencia y separa a sí mismo del resto, creando sensaciones como soledad, sentirse especial e incomprendido. Sensaciones que antes de tener consciencia de sí mismo, simplemente no existían.(1) (2)

Simultáneamente aparece la identificación con el yo, self o ego. Esta identificación con un yo no se diferencia en sus consecuencias con las que aparecen descritas por la teoría de la identificación social en el paradigma del grupo mínimo: aparece el egoísmo y el conflicto con el "exoindividuo".

Lo que quiere decirse con esto es que aunque una persona no se identifique con ningún grupo social en concreto, sigue existiendo la identificación primaria consigo mismo. Y, por tanto, se siguen generando los mismos conflictos. 

De acuerdo con Krishnamurti, el análisis de esta cuestión nos lleva a entender el origen de todo conflicto humano. Dicho análisis requiere de una profundización era mi propósito primigenio, sin perder de vista que lo que nos categoriza o con lo que nos identificamos son palabras.

Este paradigma que nos lleva a la raíz de uno mismo, a reflexionar sobre ¿existe la observación sin el observador? ¿Existe el observador? (¿Qué es el yo?), y, sobre todo, explica cómo el ser humano, debido a la importancia que le damos al ego y a los conceptos con los que éste se identifica siempre limitándose a una ideología en oposición a otra/as, un equipo de fútbol en oposición a otro/os, una doctrina religiosa frente a otra/os, un método para alcanzar la felicidad o ilumanarse frente a otro/os, una nación frente a otra/as, una raza, un gusto musical, una marca, un enfoque psicológico...etc siempre va a generar conflicto y no hablamos de que el conflicto se resuelva mediante el respeto, pues en realidad lo que ocurre no es una cuestión de respetar una corriente de pensamiento, sino de respetar a una persona, puesto que esa persona se identifica de forma radical con un ideología, ella es nazi, es racista. Este tipo de ideologías que conllevan por definición la anulación de ciertas otras son el claro ejemplo de cómo la mera identificación con ellas genera el conflicto entre dos seres sustancialmente iguales: los humanos.

La cuestión es, como veremos en la próxima entrada, que no es necesario casarte con una ideología que no respete la de los demás, basta con identificarte con un argumento aunque éste sea totalmente irrelevante dentro de una conversación para que si te llevan la contraria percibas esto como un ataque personal. Génesis por cierto, entre otras cosas, de toda incomprensión a la hora de comunicarnos con los demás, y de por tanto, de no saber escuchar.

En relación con todo lo dicho, propongo al lector que reflexione sobre las siguientes preguntas:
¿Es lo que yo pienso fruto de mi razón? ¿Puedo escoger qué pensar? ¿En qué medida mi  pensamiento me ha condicionado? 



Nota (1) Erich Fromm en "El miedo a la libertad" aborda las implicaciones de las nociones de individualidad y soledad. Por ejemplo "La historia social del hombre se inició al emerger éste de un estado de unidad indiferenciada del mundo natural, para adquirir conciencia de sí mismo como de una entidad separada y distinta de la naturaleza y de los hombres que lo rodeaban." " En la vida de un individuo encontramos el mismo proceso. Un niño nace cuando deja de formar un solo ser con su madre y se transforma en un ente biológico separado de ella. (...) En un sentido funcional, la criatura sigue formando parte de la madre. Lentamente, el niño llega a considerar a la madre y a los objetos como entidades separadas de él mismo. (...) El proceso de individualización se refuerza luego por el de educación. (...) Deben pasar unos meses luego del nacimiento antes que el niño llegue a reconocer a otra persona en su carácter de tal y sea capaz de reaccionar con una sonrisa, y deben pasar años antes de que el chico deje de confundirse a sí mismo con el universo. Hasta ese momento sigue mostrando esa especie particular de egocentrismo típico de los niños; un egocentrismo que no excluye la ternura y el interés hacia los otros, puesto que los "otros" no han sido todavía reconocidos como realmente separados de él mismo."

"El otro aspecto del proceso de individualización consiste en el aumento de la soledad. Los vínculos primarios ofrecen seguridad y la unión básica con el mundo exterior a uno mismo. En la medida en que el niño emerge de ese mundo se da cuenta de su soledad, de ser una entidad separada de todos los demás."

Nota (2) Otro autor de gran relevancia en el tema que abordo es Jiddu Krishnamurti. En el enlace de abajo, el lector puede profundizar acerca de cómo la individualización mal desarrollada, es el génesis del conflicto humano. Resaltar que ambos autores apoyan la posibilidad de un desarrollo sano del "yo".

El tema que se plantea aquí recoge la línea argumental de Krishnamurti que afirma que como el conocimiento es limitado, el pensamiento también lo es, y es ese pensamiento limitado (resultado de la experiencia, del conocimiento, de la memoria) el que crea los problemas. Todas las limitaciones originan problemas y, por eso, todo intento de resolver los problemas desde un pensamiento limitado es un fracaso; "Ven al hombre aprisionado por innumerables murallas, las murallas de la religión, de las limitaciones sociales, políticas y nacionales, murallas creadas por sus propias ambiciones, aspiraciones, esperanzas, sus propios temores, prejuicios, su odio y su amor. Está retenido dentro de estas barreras y prisiones, limitado por los mapas coloreados de las fronteras nacionales, los antagonismos raciales, las luchas de clases, las discriminaciones de grupos culturales. En todo el mundo vemos al hombre aprisionado, encerrado por las limitaciones y barreras de su propia creación. A través de estos muros y estos cercamientos trata de expresar lo que siente y piensa, y dentro de estas prisiones funciona, con alegría o con dolor."


http://www.jiddu-krishnamurti.net/es/obras-completas-que-es-la-recta-accion/krishnamurti-que-es-la-recta-accion-14