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martes, 10 de febrero de 2015

Manifiesto por la no generización de la infancia




Les niñes tenemos derecho a manifestarnos emocionalmente y de diferentes maneras sin que se nos entre a cuestionar que tal o cual forma de expresión es "propio de niños" o es "propio de niñas". Sí, estamos cansadas hasta el berrinche de que nos digan que los niños no lloran y que  las niñas son unas histéricas.

No queremos ser princesas, queremos ser médicos, astronautas, payasas o lo que sea que queramos ser. Por favor, madres y padres del mundo, dadnos a leer libros y a ver películas donde no se prime el estereotipo de género. Que éstas, si tienen que ser, sean las menos.

 Queremos historias que hablen de relaciones no normativas, donde haya discapacitados, transexuales, madres solteras, negros, chinos, bolleras. No nos digan de mil maneras que el amor romántico nos va a salvar. Nos vamos a salvar nosotras, porque somos fuertes, valientes e inteligentes. Repetidnos estas cualidades más a menudo y no tanto el "ay, qué guapo, qué mona" queremos saber que hay más que la belleza y sobre todo que importa más.

 Hablemos del vestir: queremos tener poder de decisión sobre nuestra ropa, poder ponernos un vestido o pantalones seamos "niños o niñas". Que en los colegios en los que haya uniforme éste o bien sea unisex o se pueda elegir libremente cual de los dos llevar o llevar ambos.

Queremos llevar el pelo largo o corto, que esta esfera también entre dentro de nuestro dominio de decisión. Si se me ha asignado el género de niño que nadie me diga que por ello no puedo llevar coletas o lazos o si por el contrario me quiero cortar el pelo, que se me deje hacerlo. Queremos experimentar.

No nos compren juguetes únicamente perteneciente a nuestro supuesto género, no sean aburridos. Todos podemos jugar con cocinitas, con coches o ser superheroínas. No nos marquen el camino ya trillado.

Que ser niña no signifique ser débil, que decir por ejemplo "correr como niñas" no se utilice peyorativamente. Corremos como niñas-leonas, porque eso es lo que somos.  Que jugar sea un acto de expresión, comunión y aprendizaje con la demás comunidad infantil, no una manera de segregar en dos mitades a les niñes.


Aquí os dejamos algunos ejemplos de madres y padres que lo están haciendo jodidamente bien:

http://www.huffingtonpost.es/seth-menachem/mi-hijo-se-pone-vestidos-_b_5627223.html

http://www.buzzfeed.com/krystieyandoli/esta-serie-de-hermosas-fotos-muestran-como-los-ninos-estan-r#.ptWO0RnrW0

http://www.taringa.net/posts/noticias/10774983/Crian-a-su-hijo-sin-decir-su-sexo-para-que-pueda-elegir.html


miércoles, 14 de enero de 2015

Deconstruyendo el género, una mirada a resistencias de generización del cuerpo.



"Pero porque os amo, mis iguales valientes, os deseo que vosotros también perdáis la valentía. Os deseo que os falte la fuerza de repetir la norma, que no tengáis la energía de seguir fabricando la identidad, que perdáis la determinación de seguir creyendo que vuestros papeles dicen la verdad sobre vosotros. Y cuando hayáis perdido toda la valentía, locos de cobardía, os deseo que inventéis un manual de uso para vuestros cuerpos. Porque os amo, os deseo débiles y no valientes. Porque es a través de la debilidad que la revolución actúa"             
                       San Beatriz Preciado 



 Como os vengo a(de)nunciando en mis posts anteriores el género no es una propiedad esencialistas del sujeto, sino más bien el producto de técnicas discursivas y sociales, de prácticas políticas que gestionan la verdad y la vida.

 Tenemos hoy que despertar del sueño colectivo sobre la “verdad del sexo” como otrora tuvimos que hacerlo ante la idea según la cual el sol giraba alrededor de la tierra. Para hablar de género-sexo es necesario comenzar con un acto de ruptura epistemológica, una quiebra de la columna conceptual que permita la emancipación cognitiva, esto es: tenemos que abandonar totalmente el lenguaje de la diferencia sexual y hacer lo suyo con el de la identidad sexual.  No hay ni únicamente dos género-sexos , sino usos del cuerpo reconocidos como naturales o sancionados como desviantes.

 El ojo “franciscano” (adjetivo que hago venir del sujeto y no de la orden religiosa) que todo lo ve y que reina sobre nuestras entradas en este nuestro querido blog, me recomendó mirar más detenidamente la parte de la sanción/exclusión mediante la cual la creación de la identidad de género actúa y se da. Entre otras cosas ese fue el motivo de mi anterior entrada, pero no contenta con ésto he decidido dedicarle toda esta entrada y no solo por orden del “supremo” sino porque realmente  me parece una forma de visibilización y desenmascaramiento de estas políticas de creación de verdad.

El cuerpo disidente muestra  y deconstruye con su sola presencia las ficciones que las prácticas políticas heteronormativas intentan pasar como verdad maniqueísta.  Y no solo denuncia con su presencia, sino que nos muestra nuevos idearios, nuevas formas de ser fuera de lo binario,  golpea nuestro imaginario legado y nos da la posibilidad de pensar nuevos teatros donde podamos producir otra fuerza discursiva, otra escena enunciativa. Nos dan la posibilidad a través de su ejemplo de des-identificarnos para reconstruir  una subjetividad a la medida de la subjetividad que cada uno cree  para sí.

Por eso os traigo este pequeño vídeo de testimonios de cuerpos disidentes titulado “marimachos”  donde podemos ver-escuchar-sentir la exclusión que se sufre cuando se es disidente de género y el efecto de la llegada de las teorías queer en algunas de ellas. 

Espero que lo disfrutéis, hermanxs.