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viernes, 9 de enero de 2015

Resumen de mi contenido hasta el momento: guía al estudio de mis entradas

En esta entrada os presento un breve resumen de mi trabajo realizado hasta la fecha. Con ello no pretendo (ni podría hacerlo, dada su extensión y complejidad) volver a explicar lo explicado en una sola entrada, solo pretendo establecer una introducción que sirva de guía para dar a conocer el proceso tal y como me ocurrió, de modo que sea más fácil de comprender (tanto el proceso como su resultado) para quien esté interesado en hacerlo. Debido a este objetivo (y a pesar de que trato de hacerme entender lo mejor posible con explicaciones que doy aquí y que ya he dado de forma mucho más extensa y más comprensible en las entradas que comento al final de este texto) es casi imposible comprender de qué estoy hablando y llegar a alguna parte con esta lectura sin pasar por las entradas que he publicado, que son las que verdaderamente son importantes, recordemos que ésto es sólo una escueta guía.  
Os planteo unas preguntas previas que creo que os será más fácil resolver una vez revisados los artículos que comento y que creo que deberíais, en cualquier caso, resolver tras la lectura:
  • ¿Cómo y porqué puede una persona vivir sola en un país y no querer aprender el idioma ni conocer las costumbres, renegando de todo y añorando su país de origen?
  • Una chica tiene un problema con su pareja en un país que no es su país de origen. El problema es que su pareja piensa, tal y como lo hacen en su cultura, que para no ensuciar ni estropear el suelo no pueden llevar ningún tipo de calzado en casa. ¿De qué tipo de problema estamos hablando? ¿Cómo, o qué teoría utilizarías para explicarlo? ¿Qué solución, a partir de la respuestas a las preguntas anteriores, le darías?
  • ¿Cómo podríamos prepararnos para sufrir un shock cultural? ¿Podríamos llegar a evitar sufrirlo?
  • ¿Cuál es el proceso por el cual quiero obtener (y lucho por ello) y obtengo lo mejor que puede ofrecerme cada una de las culturas que visito y cómo se lleva a cabo? ¿En qué etapas se desarrolla si es que lo hace? ¿Hay alguna teoría al respecto?
Nota al lector: Todo lo que comento aquí, os recuerdo que podéis encontrarlo completo en mis entradas, no añado aquí a lo anteriormente mencionado más que la noticia de que he podido cumplir la entrevista que había previsto, el resto está mejor explicado, más extenso y más comprensible en las entradas que ya he publicado.

Pues bien, comencemos con la guía:
Mi interés por esta temática comenzó por la observación de una suerte de "herramienta" de expresión de las emociones (aparentemente característica de españa) que una mujer que no ha nacido en Andalucía, ni tiene el español como lengua materna ha incorporado a su repertorio conductual.
De este modo, me plantée varias preguntas sobre cómo la expresión de emociones y su reconocimiento difieren en relación con la cultura y cómo ésta última puede influir sobre la primera.
Después, y como resultado a un comentario de echon.noun, entrevisté a esa persona y me pregunté por vez primera si ese caso podía tratarse de una diferencia personal o cultural. Me comentó que en su caso creía que era una diferencia cultural, por lo que esa herramienta que le resultaba útil en España, no podía usarla en su país. Hablé por ello de adaptación de esas herramientas que aprendemos dependiendo del lugar en que nos encontremos. Para ejemplificarlo, hablé por vez primera de emigración, diferencias culturales, shock cultural e, incluso, algo que, releyéndolo a día de hoy, me resulta muy similar al shock cultural inverso. Aunque ésto sólo fuera un ejemplo  entonces, después se convertiría en objeto de mi estudio hasta tal punto que lo es hasta el día en que publico esta entrada.
Así me preguntaba sobre cómo podemos identificar, aprender, integrar en nuestro repertorio conductual e identificar la situación y el marco cultural en que podemos utilizar las "herramientas" que aprendemos.
Aparece en este punto un primer marco teórico. En este caso en relación con la expresión y el reconocimiento de emociones que, recordemos, fue mi primer interés. Se trata de la teoría dialéctica de la expresión de las emociones, propuesta por Tomkins y McCarther (1964). Ésta, en resumen, ejemplifica las diferencias culturales en la expresión de emociones comparándolos con los distintos dialectos de una misma lengua. De este modo, si hablamos, por ejemplo, del andaluz y el extremeño, encontramos que hay un núcleo común, el lenguaje en que se basan que, en este caso, es el castellano. Aun con este núcleo común, hay diferencias que distinguen estos dos lenguajes. Esas diferencias se llaman programa específico de ese dialecto, como pueden ser las palabras "pisha" en andaluz o "bolo" en extremeño. Del mismo modo, según la teoría hay un lenguaje común en la expresión de emociones que comparten todas las culturas, pero cada una de ellas expresa sus emociones en un "dialecto", un programa específico. La parte que comprende el programa específico puede ser mayor o menor y en esa medida las personas que utilicen “dialectos” diferentes podrán entenderse.
Mi siguiente paso surgió de una conversación. Hablábamos sobre las diferencias culturales y la emigración y me comentaron dos ejemplos muy significativos y muy diferentes entre sí: difieren en el nivel cultural (por mucho), en el motivo de la emigración…etc. No obstante, ambos parecían sufrir unos “síntomas” que, más tarde, sabría que muy probablemente se deban al shock cultural.
Debido a que me interesaba ese “enriquecimiento” que nos aporta conocer otra cultura en cuanto a esas “herramientas” de las que hablaba, supuse que un primer paso sería tratar de conocer el motivo de que alguna gente no encuentre enriquecedor el viajar a otro país y conocer otras culturas.
Así, hablé por vez primera de comparativas entre la cultura de origen y la de acogida, claves culturales que nos sirven para identificarnos en la cultura y cuya pérdida al cambiar de cultura podría suponer una suerte de “falta de identidad”, resilencia...etc.
Todos estos factores, algunos anteriores y muchos otros se verán felizmente integrados en la teoría del shock cultural, un descubrimiento algo posterior, que realicé mientras buscaba ejemplos para hacer “estudios de caso” sobre cómo las diferencias culturales afectan a las personas. me después analizaría estos ejemplos y también me servirían para obtener un marco teórico respecto a este tema.
El análisis de estos ejemplos me llevó a definir y hacer ver los puntos en común y distintos entre el shock cultural y las diferencias culturales. Mientras el primero se debe a la aparición de las segundas, no es así a la inversa, siendo las diferencias culturales un componente del shock cultural.  Podéis leer esta distinción en más profundidad en las entradas llamadas “diseccionando ejemplos”. Es necesario, a la hora de estudiar la problemática que tiene una persona inmersa en una cultura ( o tratando con personas con otra cultura) identificar en primer lugar si se trata de una (o varias) diferencia cultural o de un shock cultural, ya que, aunque en algunos casos los “síntomas” pueden parecerse, no tienen una evolución similar, ni unas soluciones similares.
El análisis también me llevó a estudiar en profundidad (y modificar en ambos casos) dos teorías diferentes:
  • Para el análisis de las diferencias culturales, me permití modificar la teoría dialéctica de Tomkins y McCarther, al considerar (y probar en la medida en que me fue posible) que, del mismo modo que ocurría con las emociones, los programas culturales tienen un núcleo común, y las diferencias culturales se deben a la diferencia entre el programa cultural específico de cada una de las culturas.
  • Por su parte, para el análisis del shock cultural, utilicé la teoría del shock cultural propuesta por Oberg, según la cual el shock cultural se da cuando una persona deja su cultura de origen para vivir en otra y supone una “pérdida de identidad” acompañada de estrés, infelicidad...etc. Esta teoría tendría cinco etapas. En cuanto a las modificaciones, propuse que esta teoría se aplicaría tal cual solo en casos de emigración, ya que sería necesario tener una sensación de “pertenencia” al lugar y pasar un mínimo de tiempo en el lugar para pasar por todas las etapas. Propuse el retorno a etapas anteriores (gracias al consejo del profesor) tal y como se da en el fenómeno del luto, así como el hecho de que la problemática de este fenómeno se daba cuando las personas no superaban (o volvían, por el fenómeno del retorno que comento) a la segunda etapa. Además, descubrí que existía un fenómeno llamado shock cultural inverso, el cual he visto que corresponde con la quinta etapa de esta teoría  y que podría (aunque en algunos casos no lo haga) acabar con el shock.  
En cuanto a las posibles soluciones de ambas, propuse que las diferencias culturales se podrían tratar como, problemas de pareja (referidos a problemas no con uno mismo, sino con otra persona, no sólo a problemas de relaciones amorosas), ya que se trata de diferencias entre la forma de ver el mundo de dos personas. Respecto al shock cultural, la solución probablemente tenga que ver con la superación de todas las etapas (como descubrimos gracias a una de las entrevistas más interesantes que he realizado). De este modo, al llegar al shock cultural inverso,  como comenté en el análisis que hice sobre el conocimiento que podríamos tener en cada una de las etapas y cómo este afecta al shock en sí, nuestro conocimiento no se debe ya a esos recuerdos de la cultura de origen, sino que se establece un verdadero conocimiento que nos permite comparar ambas culturas y decidir a cuál de ellas queremos pertenecer.
Por último,he tratado (y sigo tratando), gracias al comentario de Isa, la temática del llamado “síndrome del eterno viajero”, viendo un corto realizado por Lucía Sánchez y Rubén Señor (algopararecordar.com) sobre ésta temática. Probablemente este “síndrome” (lo escribo entre comillas ya que es algo más positivo que negativo a pesar del nombre que le han puesto), así, como los problemas de un cierto tipo de “shock cultural parcial” o de problemas por las diferencias culturales tengan mucho que ver y sean efecto o den lugar al shock cultural inverso.  He publicado varias entradas a este respecto, además de haber tenido el lujo de poder entrevistar a los mismos Rubén y Lucía. Aun tengo muchas preguntas sobre la mesa en relación con este “síndrome”, pero espero que mi análisis de la entrevista que realizamos (la cual también publicaré en formato vídeo junto al análisis, por supuesto)  den respuesta a muchas de ellas y, por qué no, también dé lugar a muchas otras. Algunas preguntas que se me plantean a este respecto pueden ser:
  • ¿Es necesario sufrir un shock cultural completo para sufrir su quinta etapa, o shock cultural inverso?
  • El “síndrome del eterno viajero”, ¿Es a veces el resultado o quizá la causa en ocasiones del shock cultural inverso?
  • ¿Es posible que un viajero desarrolle de algún modo el shock cultural?
  • ¿Habrá una teoría que explique mejor este “síndrome”?
  • El “síndrome del eterno viajero”, ¿está más relacionado con los problemas con diferencias culturales o con el shock cultural?
De este modo, para estudiar el tipo de shock cultural al que se enfrentan las personas con el “síndrome del eterno viajero”, y quizá los viajeros en general, probablemente se necesite una tercera teoría, aunque, como he comentado, quizá puedan aplicarse ambas teorías (la del shock cultural y la “teoría dialéctica”, ambas modificadas) en cierta medida.
Obviamente, y como ya he comentado antes esto es sólo un burdo resumen, es imposible resumir en unas cuantas páginas entradas que han podido ocuparme entre 5 y 10 folios cada una, por lo que recomiendo visitar (o repasar) las entradas que he ido publicando, que os dejo a continuación según su orden de publicación:
Acotación al margen: Cabe informaos de que aquello encontraréis en la primera entrada difiere significativamente respecto al resto, tanto en estilo como en objetivos, ya que por aquel entonces creí que el objetivo del trabajo era el resultado final y no el trayecto en sí.

http://psicologia-lenguaje.blogspot.com.es/2015/01/preguntas-para-la-entrevista-los-chicos.html

sábado, 3 de enero de 2015

Preparando una entrevista

Creo que me he equivocado, no lo siento, es probable que vuelva a ocurrir, el que avisa no es traidor.

Bueno, antes de nada feliz navidad, feliz año nuevo, feliz Hanukkah, larga y próspera vida y que la fuerza os acompañe. Todavía habrá alguien que me diga que no le he felicitado, pero en fin...

Ahora os voy a contar porqué creo que me he equivocado: en mi anterior entrada hablé sobre el shock cultural, concretamente su quinta etapa, el retorno al país de origen, como posible causa del shock cultural inverso. Hasta ahí todo bien, al menos hasta la presente, no he encontrado nada que lo contradiga.  ¿Cuándo creo que me equivoqué? Cuando hipoteticé sobre una posible integración entre mi teoría del shock cultural y el “síndrome del eterno viajero”.  Propuse que el shock cultural inverso (y con el todo el proceso del shock cultural, necesario para que se dé de forma inversa) podía ser un paso previo y necesario a este “síndrome del eterno viajero”.  

Creo que hay un componente clave en este “síndrome”: el ansia de descubrir, el ansia de viajar, ese “querer integrar lo mejor de cada cultura a través de su descubrimiento” que llevo tanto tiempo buscando, y que primero debemos adquirir para poder comprender y poner en práctica. Creo que, para gozar verdaderamente este “síndrome del eterno viajero” este componente sí que es necesario.

Quizá sí que podamos tenerlo, y he aquí el principal problema de la hipótesis anterior, como resultado de un shock cultural inverso (tendré que buscar casos) pero creo que esto no es un paso necesario.

Pero, ¿a cuento de qué esta duda? Pues a cuento de un enlace al que ya os dirigí en mi anterior entrada. El enlace en cuestión es el siguiente:


Aquí, los creadores del vídeo que originó toda esta temática comentan los orígenes de su “síndrome”: comentan que su sueño siempre había sido viajar, y que, tras un viaje “en plan mochilero” por Vietnam y Camboya, volvieron a Madrid y “viendo como estaba de triste y gris” decidieron dar la vuelta al mundo.

Hasta aquí, si lo analizamos bien, podría cuadrar con mi teoría anterior. Desde mi punto de vista, hasta aquí la historia solo difiere en un punto de lo que había teorizado hasta ahora:

Según mi teoría, para gozar del “síndrome del eterno viajero” habría que pasar por un shock cultural y después un shock cultural inverso (5ª etapa del shock cultural). El shock cultural inverso podría ser el momento en que vuelven a Madrid, que tanto han echado de menos  y lo ven “triste y gris” y por ello deciden dar la vuelta al mundo, comenzando así su “síndrome del eterno viajero”. El problema aquí está en que, según mi teoría, en un viaje no se puede sufrir un shock cultural a no ser que se trate de emigración, es decir, con una necesidad por vivir en esa cultura en concreto y pasando el suficiente tiempo en ella, por lo que no creo que sufriera este shock cultural en ese período de viaje.

Puede haber tres posibles soluciones a esta temática:

1.       Para sufrir un shock cultural no es necesario tener un deseo de vivir en un lugar ni pasar el suficiente tiempo (No es necesario ser un emigrante, también puede sucederle a un viajero). Esto contradice mi anterior teoría y sería un importante descubrimiento que supondría una necesidad de renovación de una parte importante de la estructura teórica.
2.      El “síndrome del eterno viajero” no es compatible con un shock cultural. De todas esta es la que me parece la más disparatada.
3.      Para gozar el “síndrome del eterno viajero” no es necesario superar un shock cultural, pero puede ser que aparezca a partir de éste.

No he sido capaz de encontrar más información sobre el momento previo a la vuelta al mundo y la motivación que llevó a esta pareja a realizar tal hazaña, de modo que les he enviado un correo preguntándoles si les importaría concederme una pequeña entrevista sobre esta temática.  Os dejo aquí el mensaje que les he enviado:

Muy buenas noches chicos! 

Soy Antonio Torres, estudio 3º de Psicología en la Universidad de Granada y estoy buscando información sobre el shock cultural y cómo hacer para aprender lo mejor de cada cultura. Llevo un tiempo tratando esta temática y por suerte he topado con vuestro corto. Antes de nada quería daros las gracias, ya que para mí ha sido muy inspirador, y me ha servido como ejemplo de algunos procesos y constructos y para resolver ciertas dudas. 

Si os escribo este correo es para proponeros (a pesar de que sé que es más que probable que estéis muy liados con vuestro nuevo proyecto) hacer una pequeña entrevista y preguntaos vuestra opinión sobre varios aspectos de la vida del viajero. En concreto, y a raíz de la inspiración de vuestro vídeo, estoy tratando de encajar este "síndrome del eterno viajero" en el marco de una teoría sobre el shock cultural, y me gustaría preguntaos qué opinais respecto a varias cosas que me ayudarían a confirmar si existe o no una relación entre éstos. 

La entrevista os la puedo mandar por escrito, para que no suponga un problema y no os robe mucho tiempo a vuestro proyecto. 

Por último decir que la entrevista sería publicada en el blog donde hasta ahora estoy publicando mi teoría junto con otros muchos compañeros, por lo que quizá no tenga muchas visitas, y después vuestras respuestas me servirían para seguir articulando una teoría y confirmar o rebatir aspectos de lo que ya he publicado. 

PD: Si me concedéis la entrevista me ahorraré la jerga psicológica, tanto por vosotros como por mí mismo, ya que a veces hasta a mí que la estudio me cuesta enterarme con tanto término raro. 

Un cordial saludo y mucha suerte con vuestros proyectos. 

A la espera de una respuesta sobre si me conceden o no la entrevista, estoy preparando las preguntas para enviárselas en el caso de recibir una respuesta afirmativa a mi correo. Ésta entrevista puede entrañar, como ya ha sido el caso con las anteriores entrevistas, claves muy interesantes, ejemplos y la confirmación o excepción a mis propuestas teóricas, por lo que ansío la respuesta de esta pareja, a pesar, como ya comento en el correo, de que sé que están muy atareados con un proyecto en común y es muy probable que no puedan dedicarme tiempo.

Espero que sus respuestas me ayuden a descifrar cómo el ansia de descubrir, el ansia de viajar, ese “querer integrar lo mejor de cada cultura a través de su descubrimiento” se adquiere, y cómo se pone en funcionamiento.

Para no extenderme más, en una próxima entrada (que trataré de subir mañana) os dejaré las preguntas que les propondré a esta pareja.



 PD: Entiendo que os parezca algo aborrecible el término “sufrir” referido al “síndrome del eterno viajero”, perdonadme si lo uso pero la asociación con origen en el modelo médico entre “sufrir” y “síndrome” es un automatismo para mí. Trataré de que no suceda, no obstante.



sábado, 27 de diciembre de 2014

Agregados teóricos, shock cultural inverso y "el síndrome del viajero eterno"

Si bien en la entrada anterior profundizábamos en la temática del shock cultural, en esta entrada, gracias a la compañera Isa

En la primera y polémica entrada en que hablaba de los ejemplos que busqué (ver http://psicologia-lenguaje.blogspot.com.es/2014/12/en-esta-entrada-tratare-de-profundizar.html), comenté de forma muy pormenorizada que me había encontrado con que el shock cultural puede darse a la inversa, y que eso se llamaba shock cultural inverso.  Pues bien, cuando estaba hablando con Isa sobre la temática del shock cultural, explicándole mi teoría, me comentó que conocía personas a las que les había pasado algo que la gente ha dado en llamar “el síndrome del eterno viajero”.

Así me explicó que había personas que no podían dejar de viajar, que no querían vivir en un mismo lugar y por ello cada cierto tiempo debían vivir en nuevos lugares.  Recuerdo que entonces pensé que se trataba de gente que deseaba vivir en la primera etapa que comentaba la teoría de Oberg, viviendo en una perpetua “luna de miel” con cada rincón del mundo, huyendo de esa segunda etapa cada vez.

Pero veamos, antes que anda,  qué es  y cuándo se da el shock cultural inverso:  

El shock cultural inverso aparece cuando un emigrante que vive en una ciudad que no es su ciudad de origen (y en la que probablemente se haya enfrentado ya a las etapas del shock cultural con esa cultura) vuelve a esa ciudad de origen.

Cuando abandonamos nuestro lugar de origen para vivir en otro lugar, como podemos leer en este enlace (http://www.reven.org/blog/2010/06/11/sindrome-del-viajero-eterno/) guardamos un recuerdo de una serie de claves, almacenando ese momento en la cultura, como si ésta pudiera fijarse. De este modo, y mientras pasamos por las etapas del shock cultural, estaremos comparando la cultura del nuevo lugar con una visión idealizada de esas claves culturales que hemos “metido en formol”. Esto las desnaturaliza, ya que, por su propia definición, son variables y de hecho cambian a lo largo del tiempo.

Teniendo en cuenta esto resulta más fácil comprender porqué al volver al lugar de origen se establece una doble comparación, la comparación entre las claves culturales del lugar al que en ese momento estamos acostumbrados (“cultura de acogida”) con las claves culturales actuales de nuestro lugar de origen (que, como ya comentaba, nos ayudan a superar el shock cultural y a conocer mejor ambos lugares) y la comparación entre las claves culturales actuales de nuestro lugar de origen y las claves culturales que “metimos en formol” al partir.  Ambas comparaciones forman parte shock cultural inverso, si bien la última juega un papel decisivo en la problemática que este tipo de shock genera. 

Veamos cómo:

·         La primera, la comparación entre ambas culturas, da lugar a un proceso de readaptación, ya que estábamos adaptados a las costumbres de la “cultura de acogida” y se comparan los aspectos positivos y negativos de una y otra cultura, y no sólo eso, también qué nos aporta de positivo y negativo cada una de ellas. Esto lleva a una suerte de competición para determinar en qué lugar podemos y queremos encontrar nuestro nuevo hogar.

·         La segunda, la comparación entre la cultura actual y nuestra “disección” en forma de recuerdo de la cultura pasada,  es la que, en un primer momento, despierta la problemática: “esto no es como lo recordaba”. Lo que en su día fue mi “hogar”, un lugar donde encontrar la calma, la cotidianidad… Todas o, al menos, varias de esas claves han cambiado y ya no me encuentro en ese lugar como me encontraba entonces (esto también es función de la adaptación a la otra cultura). Esto, como veremos más adelante, puede dar lugar al que se ha dado en denominar como “síndrome del eterno viajero”

Me parece importante hacer una distinción, llegados a este punto, entre un viajero que puede sufrir un shock de este tipo y un emigrante. Puede resultar obvio, pero mientras el emigrante ha viajado a una cultura diferente y tiene que adaptarse a ella, el viajero de este tipo (distinto al viajero vacacional en que éste último no pierde esa “familiaridad”, ese lugar conocido con esas claves que le hacen de guía cultural, todo ello probablemente debido a la corta duración de sus viajes) no pretende vivir en ese lugar. Ese es un lugar de paso, uno entre los tantos que visita y habita, de modo que donde debe encontrar su hogar no puede ser un lugar geográfico, deben ser unas claves culturales, una persona que le acompañe…etc.

Esta distinción, que podría parecer trivial, establece una serie de diferencias entre la evolución que sufren ambos sujetos, de modo que mientras el emigrante, como ya hemos visto, sigue y supera las etapas que comentaba en mi anterior entrada del shock cultural, un viajante de este tipo no tiene porqué haber pasado por todas estas etapas en ningún momento, aunque quizá sea el pasar por ellas lo que le haya convertido en este tipo de viajero

Leyendo en blogs y foros de internet y en varios artículos publicados en revistas más o menos científicas sobre este tema, se establece una suerte de asimilación entre los términos shock cultural inverso y el llamado “síndrome del eterno viajero”. Sin embargo, creo que, de nuevo, es necesario establecer una distinción entre estos términos:

El “síndrome del eterno viajero” es, según mi opinión, el resultado de un shock cultural inverso en el cual el sujeto siente esa pérdida de identidad, la falta de identificación con cualquier cultura.  Así, una persona con el “síndrome del eterno viajero” debe, al menos, haber superado un shock cultural inverso, pero no siempre una persona que supera un shock cultural inverso va a convertirse en un viajero de este tipo.

El shock cultural inverso es necesariamente, el problema en la quinta etapa del shock cultural. ¿Porqué necesariamente? Juguemos con la lógica proposicional para responder  a esta pregunta: Dado que el adaptarse a una nueva cultura supone un shock, su superación, como veíamos en mi anterior entrada, va unida a la adaptación. Sin esta adaptación no es posible sufrir un shock cultural inverso, ya que éste se debe (al menos en parte, como ya hemos visto) a la comparación de la cultura de origen con la cultura a la que nos hemos adaptado.  

Entonces, ¿bajo qué circunstancias una persona que sufre un shock cultural inverso va a desarrollar este “síndrome”?

Llegados a este punto, me gustaría hipotetizar sobre una posible integración entre mi teoría anterior y la casuística de este “síndrome del eterno viajero”: ¿Y si pasar una primera vez por un shock cultural, atravesando todas esas etapas y volviendo al país de origen, con el resultado de que en la comparación no haya un vencedor sino que en ninguno de estos dos lugares nos encontremos en el “hogar” da lugar al “síndrome del eterno viajero”?

Para terminar la entrada, me gustaría ir incluso más allá en la hipótesis: ¿Y si el pasar una vez por el shock cultural hace que pueda conocer el mundo de una forma más fácil, quizá obviando o agilizando las etapas de este shock cultural o quizá cambiándolas por otra u otras? Algo así como cuando al conocer varios idiomas es más fácil aprender otro por aquellos puntos en común. Esos puntos en común también pueden darse en el caso de las culturas.  

Aquí dejo algunos enlaces que son de interés y a los que probablemente tenga que volver en la próxima entrada:

·         Cabe destacar el siguiente enlace, que tomaré como ejemplo para desarrollar la teoría: http://www.huffingtonpost.es/2014/01/15/video-viajero-viajes_n_4604097.html

·         Ese blog habla sobre este vídeo: https://www.youtube.com/watch?v=7dKGcg_jBhw

Otros enlaces:




En la próxima entrada trataré de responder y desarrollar estas dos últimas preguntas. Si alguien tiene algo que aportar, que no dude en dejarlo en los comentarios.


viernes, 12 de diciembre de 2014

Ejemplificando el shock cultural

En la anterior entrada dije que buscaría varios ejemplos sobre las diferencias culturales, cómo se ven reflejadas y qué problemas causan en las personas.
Habitualmente, el problema causado por las diferencias culturales entre personas o grupos se llama shock cultural (culture shock, en inglés y choc culturel en francés).
Cabe destacar que las diferencias culturales no siempre causan un problema, pudiendo pasar inadvertidas o resultar en un gran problema dependiendo de factores tan diversos como la forma de la persona de afrontar la situación, el ambiente de la persona, la cultura....etc
Buscando ejemplos (y pongo esto en primer lugar para ordenar un poco mis ideas) he encontrado una teoría del shock cultural, publicada en su artículo "Cultural shock: Adjustement to New cultural environments" que podéis consultar en PDF en el siguiente enlace: 


Por si queréis una versión reducida y más simple de esta teoría podéis consultar el siguiente enlace:


Ahora sí, os dejo aquí algunos de los ejemplos. Organizaré los enlaces por cómo y en qué aspectos de la vida de las personas afectan: 

Shock cultural en las relaciones de pareja: 

Un primer texto que podría servir de introducción a este tema es el siguiente: 
http://enquete.revues.org/94 (aunque está en francés)

Ejemplos de este tipo de shock pueden encontrarse aquí: 

(En este caso debemos preguntarnos si se trata verdaderamente de un shock cultural o se trata de poner como escusa las diferencias culturales para hacer algo que sabemos que no es correcto)

En las relaciones de pareja ya establecidas, en las que las personas saben que quieren convivir juntas, lo normal es, como dice Manu en el vídeo de Tellement Vrai, tratar de ceder uno en unos aspectos y otros en otras, como también es el caso de las chicas españolas con la temperatura de la lavadora en el foro de spaniards. Aunque no siempre se logre una buena convivencia, el primer paso empieza por tratar de crear, según creo, una "tercera cultura" que integre, como ya decía en otras entradas, lo mejor de cada cultura. Para esto, como vemos en esos mismos ejemplos, hay que probar o informarse sobre la realidad y escoger lo que se crea más conveniente (por ejemplo, la etiqueta de la ropa en el caso de las lavadoras). Por otra parte, también puede que cada uno continúe con sus costumbres y sólo cambien en las cosas comunes. O bien no cambiar en nada, aunque esto no es lo más recomendable.

Shock cultural al visitar un país o emigrar: 


(En www.thirdyearabroad.com hay muchísimos más ejemplos, por si a alguien le interesa, relacionados con este campo)

Obviamente, no es lo mismo ir de viaje a un país para estar unos días, o unas semanas como mucho, que emigrar a un país. En el primer caso probablemente también pases por un shock cultural, pero quizá no pases las mismas etapas que muestra la teoría, si estas unas semanas, un país puede gustarte mucho o parecerte horrible, pero probablemente no sentirás los mismos problemas que un emigrado, con quien ,creo, concuerda mejor esta teoría.

Shock cultural al ligar: 


En el caso de los problemas en diferencias culturales al ligar, la casuística resulta obvia: éstas dependen en gran medida de la cultura del lugar. Además, ligar implica un gran número de estrategias, mas o menos implícitas, que aprendemos a través de la experiencia y la comunicación con otros. Es por eso que resulta bastante fácil equivocarse al aplicar las estrategias de un lugar a un otro (aunque esta frase se puede aplicar en casi cualquier materia relacionada con este tema)

Shock cultural en el ámbito empresarial: 

La firma o no de un contrato puede depender en gran medida de cómo nos comportemos, en el caso de los chinos esto es muy importante.



Shock cultural en el cine 

En el cine, podemos ver ejemplos de shock cultural en películas como "Babel", "París a toda costa", "dos días en nueva york" o "Medianoche en París". En esta última el choque cultural se ve en dos formas, no sólo cuando el protagonista viaja a París, sino cuando viaja al París de otra época. 


Estos son los ejemplos de shock cultural que he encontrado. Como veremos próximamente, en ellos puede verse fácilmente reflejados muchos de los aspectos que he comentado anteriormente. 

Si tenéis algún ejemplo en concreto más, una faceta que no he tocado sobre el shock cultural, experiencias propias o cualquier otra aportación, no dudéis en escribirla en los comentarios.